21 de noviembre de 2015

La historia del colegio Nuestra Señora de Guadalupe: clases de peruanidad

Nuestra Señora de Guadalupe, el Primer Colegio Nacional de la República, cumple 175 años de plena historia. Por el avatar de sus aulas se formaron ciudadanos valerosos y héroes que libraron batallas por el Perú; poetas, compositores y artistas que marcaron el compás del país; intelectuales y científicos que contribuyeron al pensamiento de la nación; y políticos y deportistas que levantaron la moral del Perú. 

Publicación para Variedades de El Peruano

Un local enorme y un patio imponente reciben al joven Jorge Basadre. Va a cursar el cuarto año de secundaria y está matriculado en el colegio Guadalupe. La masa de alumnos es incontable. Contra lo que se podría presumir -por ser "el nuevo"-, Basadre no sufre molestias de sus compañeros. Al contrario, un ambiente de camaradería confirman el orden y disciplina de la institución.

Foto vía Colegio Guadalupe, la historia...
Es 1918 y gracias al curso de Castellano que es, a la vez, de Historia Literaria, Basadre lee, por primera vez, con gran deslumbramiento, a Rubén Darío y González Prada.

Y es que en la abundante biblioteca de su casa, a donde no llegan las preocupaciones literarias, no hay muestras del movimiento modernista. Además, ni su padre, ni su hermano tienen como escritor predilecto al autor de Pájinas Libres, cuyo elogio a Grau lo emociona al leerlo.

Basadre está muy lejos de ser el primer alumno de su clase. Es más, dos cursos, en cierta forma, aprueba por favoritismo: Física y Trigonometría.

“Yo no llegué a entender la Trigonometría; pero, consciente de que no la iba a necesitar luego, el profesor me aprobó en esa asignatura”, escribió el historiador en su libro La vida y la historia, sobre su paso por el Guadalupe.

Dos cosas impregnaron inolvidablemente su paso por el Guadalupe en él, en relación con el tiempo y el suelo peruano: una mezcla de arrogancia y de humildad por haberse incorporado a un colegio de tan vieja y hermosa tradición en el país.

“He quedado enlazado para siempre a una entidad sustantiva, que seguía y sigue inmutable en lo esencial, mientras pasan las generaciones y se suceden los hombres”, sigue relatando en dicho libro.

Años después, en 1929, Basadre regresó, fugazmente, como profesor de Historia del Perú. En 1959, ya como ministro de Educación, firmó el decreto que le dio al plantel el título de “Primero Colegio Nacional del Perú”, por su antigüedad y trayectoria.

NACIENTE FORMACIÓN
“Desde la creación de la Biblioteca Nacional en 1821, nada se hizo por nuestra cultura, hasta que se fundó el colegio Guadalupe”, refiere el libro escrito en 1940 con motivo del primer centenario del colegio.

Imagen vía Colegio Guadalupe, la historia...
Ciertamente, el 14 de noviembre de 1840, también a pocos años de proclamada la Independencia, se firmaron los contratos para fundar el colegio, como el del terreno cedido, en el antiguo Estando del Tabaco (frente al actual parque Universitario), y al encontrar la figura idónea, en Ramón Azcárate, para dirigir el colegio.

La fundación estaba a cargo de Domingo Elías, preclaro iqueño, y Nicolás Rodrigo, filántropo español, quienes vieron la necesidad de un colegio netamente dedicado a preparar a los jóvenes, de las familias más acomodadas de Lima, en los estudios secundarios.

Ese día, en el diario El Comercio, salió publicado un aviso en el que se anunciaba la próxima inauguración del colegio y se indicaba que “la enseñanza se limitará por ahora a las clases siguientes: gramática castellana, religión, geografía, historia, latín, francés, inglés, matemáticas, moral cívica, literatura, música y dibujo”. El inicio de clases se produjo el 7 de febrero de 1841 con la asistencia de 40 alumnos y seis profesores.

Al día siguiente, el diario limeño La Bolsa refería “con haber los señores Elías y Rodrigo establecido este Colejio han hecho al país un importante servicio de poner la piedra angular para su futura estabilidad. Sus nombres serán recordados con gratitud por mil generaciones que deberán su felicidad a la buena educación de nuestros hijos”.

FOCO LIBERAL
Al asumir la dirección el maestro español Sebastián Llorente, en 1844, Guadalupe comenzó a competir con el Convictorio de San Carlos que se encontraba a cargo de Bartolomé Herrera. La pugna, además de académica, era ideológica. Guadalupe apoyaba el liberalismo y San Carlos, el conservadurismo.

Imagen vía Colegio Guadalupe, la historia
Según el libro Colegio Guadalupe, la historia…, (que sirvió de valiosa fuente para gran parte de la información de este post) en San Carlos se preconizaba la ideología con espíritu aristocrático, el providencialismo y la defensa de la soberanía de la inteligencia; en tanto que en Guadalupe se defendían los principios democráticos, la soberanía del pueblo, el sufragio individual y se promovía el laicismo.

Por ello, en 1852, con Rufino Echenique como presidente, fue clausurado el colegio por promover ideas contrarias a las oficiales. Hasta que triunfó la revolución liberal, en 1855, y Ramón Castilla nacionalizó el colegio y lo recategorizó como plantel de educación media.

DEFENSA DEL PERÚ
Especialmente destacable, dentro de la historia del Guadalupe, es la participación voluntaria de sus alumnos y profesores en el combate del 2 de mayo de 1866, contra los últimos intentos españoles por recuperar sus colonias, y en varios episodios de la guerra con Chile.

“Guadalupe es en el Perú personaje histórico... porque de sus aulas salieron soldados que forjaron la gloria del 2 de mayo de 1866, al lado del inmortal maestro y tribuno José Gálvez (quien había sido rector del colegio), y también los jóvenes héroes que se marcharon a la inmortalidad desde la cubierta del “Huáscar” o desde los gloriosos campos de Tarapacá, San Juan, Miraflores y Huamachuco, tras de dictar a la posterioridad la más hermosa lección de bizarría y de amor a la patria”, reflexionó Fausto Sotomayor, exguadalupano, en su tesis doctoral en Letras que presentó ante la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Durante su invasión a Lima, las tropas chilenas también ocuparon las instalaciones del plantel para convertirlo en cuartel. Aunque algunos de los materiales del colegio fueron escondidos en casas de los profesores, las pérdidas en laboratorios, gabinetes, museo y biblioteca fueron incontables.

Guadalupe es orgullo peruano
Cuna de héroes y hombres de valor
 Que en el arte, en la ciencia, en la guerra
 Destacaron con gran pundonor
(refiere el himno guadalupano).

La refacción, terminada la guerra, involucró donaciones y colaboraciones como en la mayoría de las instituciones nacionales.

Luego, en el segundo gobierno de Nicolás de Piérola, de 1895 a 1899, empezó la iniciativa de construir un nuevo local para el colegio, que posibilite formar un cuerpo completo junto al hospital Loayza y la plaza Dos de Mayo, por lo que se decide su traslado definitivo, en 1907, a su actual ubicación de la avenida Alfonso Ugarte.

La nueva sede, además, fue concebida para satisfacer el sistema educativo de modelo europeo, razón por la que fue construida con seis patios, cada uno destinado a una actividad distinta. Además, se contrataron misiones internacionales para reformar la currícula pedagógica, propia del nuevo siglo.

En setiembre de 1919 ingresó un joven huamachuquino de hablar pausado, para desempeñarse como auxiliar de la sección primaria en Guadalupe. Su nombre era César Vallejo. “Por su aspecto físico delgado y huesudo, su procedencia andina y su inocultable timidez, Vallejo era visto con desconfianza y recelo por algunos profesores, y además afrontaba duras carencias materiales”, escribió Rosa Sedó, nieta de Severino Sedó, profesor de música durante el paso, fugaz y accidentado, de Vallejo por el colegio que culminó en marzo de 1923, cuando, según algunas referencia biográficas, comienza su viaje por Europa.

Foto vía Colegio Guadalupe, la historia...

RETOS MODERNOS
Los cambios sociales, de mediados de 1950, también influyeron en Guadalupe. La migración del campo a la ciudad y la formación de nuevos centros urbanos indujeron a que el colegio pierda los anexos que tenía en diversas partes de la ciudad para la formación de las grandes unidades escolares. Momento en el que también se cambia el sistema de enseñanza al modelo estadounidense.

Otras batallas en las que alumnos y docentes del Guadalupe se involucraron fue en la marcha por la soberanía de las 200 millas marítimas y, en 1956,  por la instauración del pasaje escolar.

Patio principal del colegio Guadalupe 2015. Foto: Karl Chagua.

En la actualidad, el viejo colegio cumple 175 años con cerca de 1,400 alumnos matriculados en los cinco años de secundaria. Sin embargo, algunas empresas presionan para expandir sus negocios en predios guadalupanos, según advierte Manuel Gonzales, subdirector del colegio. Lo cual –indica– se viene evitando por la reacción de alumnos, docentes, padres y exguadalupanos.

Completar la historia total del Guadalupe implicaría llenar varias páginas de gloriosa tradición, que los estudiantes seguirán escribiendo en beneficio del Perú y enriquecimiento de la guadalupanidad.

GUADALUPANOS ILUSTRES
Entre los guadalupanos ilustres también se puede mencionar a expresidentes como Manuel Pardo y Lavalle y Manuel Candamo Iriarte. Exalumnos como Leoncio Prado, Diego Ferré, Manuel Bonilla y Melitón Carvajal con algunos de los héroes de la Guerra del Pacífico. Abraham Valdelomar, Enrique López Albújar, Daniel Alcides Carrión, Daniel Alomía Robles, Julio C. Tello, Santiago Antúnez de Mayolo, Felipe Pinglo Alva, Alberto Andrade, Federico Kauffmann Doig, Guillermo Thorndike, son algunos exguadalupanos. En tanto que Enrique Guzmán y Valle, José Granda Esquivel, César Vallejo, Augusto Salazar Bondy, Javier Heraud, entre otros, han sido docentes. En este enlace, la lista con otros nombres. Más recientemente, otros guadalupanos reconocidos son Freddy Ternero, exitoso director técnico de fútbol con Cienciano, y Willy Retto, uno de los periodistas mártires de Uchuraccay.

Uno de los patios laterales del colegio. Foto: Karl Chagua

[Parte de este texto fue publicado en Variedades, de El Peruano, el viernes 13 de noviembre de 2015 –páginas 4 y 5–. Acá en Scribd].

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16 de octubre de 2015

Latido caporal: danza e identidad en el Altiplano en tiempos posmodernos

La visión etnocéntrica que habló por décadas del hombre andino como un ser melancólico tiene una respuesta contundente en expresiones de la cultura popular como la danza de los caporales, el poderoso latido del Altiplano.

Portada de Variedades (de El Peruano) del 16-10-2015.

El ritual se repite cada año, colorido e incansable. El corazón de Sudamérica –el Altiplano– retumba en febrero con los miles de danzantes que llegan a Puno para bailar en las festividades de la Virgen de la Candelaria. Una de las más importantes celebraciones religiosas del continente amalgama, en su efervescencia, elementos del proceso de evangelización católica con las creencias de origen prehispánico.

La fiesta empieza con un periodo de preparación, llamado la novena, que contempla diversas actividades: misas, bendición de las ceras, procesiones de la imagen sagrada y una antigua ceremonia de anunciación, que consiste en la quema de qhapos (arbustos). Todo un ceremonial para la purificación de la fiesta y sus celebrantes.

Y allí están los danzantes, fogosos e intensos, hombres y mujeres cuyos cuerpos son recorridos internamente por la savia de la fiesta. Luego viene el momento del concurso, tanto para las danzas autóctonas –de carácter agrícola y de agradecimiento a la Pachamama, practicadas por los habitantes del campo– como para las danzas de luces, modernas e influenciadas por la vida urbana.

José María Arguedas mencionaría, en uno sus artículos sobre la música andina, que el desfile de las danzas puneñas fue el espectáculo más cargado de significado que tuvo ocasión de apreciar, un acto capaz de causar deslumbramiento y desatar en los espectadores inquietudes jamás suscitadas antes en el corazón y la conciencia.

Una de las danzas de luces que más sentimientos despierta en propios y extraños es el caporal, una expresión coreográfica posmoderna que tiene sus orígenes en los movimientos afroaltiplánicos, con ritmos como la tuntuna.

Páginas 4 y 5 de Variedades. Infografía: Paola Osejo.

[Infografía y diseño gracias a Paola Osejo, de Editora Perú. Edición: César Chaman. Publicado originalmente en Variedades, de El Peruano, el viernes 16 de octubre de 2015 -portada y páginas 4 y 5-. Acá en Scribd para mejor visualización].
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17 de julio de 2015

Arenas y Esteras: la original y verdadera esencia del circo

El colectivo artístico Arenas y Esteras lleva 23 años formando mejores ciudadanos al sur de Lima. Ellos demuestran que el circo, en su esencia más comprometida, es capaz de transformar las realidades más complicadas y encaminar la vida de las personas.

Durante los años más álgidos del terrorismo en la década de 1990, surgió en Villa El Salvador una de las respuestas más creativas para enfrentar la violencia interna sin derramar sangre. En los arenales de Lima sur, la intención era devolver a los vecinos la alegría y la fuerza extraviadas entre la desesperanza y reconstruir con ellos lo que, en ese momento, parecían perder: su espacio propio.

Eran los tiempos de los coches-bomba, los apagones y las pintas. El temor había horadado la resistencia del pueblo joven y condicionaba a las personas a no salir de sus casas. Villa El Salvador se convirtió en un distrito silencioso, en cuyas calles primaba el miedo y la desconfianza.

Publicación original para Variedades de El Peruano.

“Había que hacer algo”, recuerda Ana Sofía Pinedo, fundadora de Arenas y Esteras. Es así que, tras el asesinato de María Elena Moyano, en febrero de 1992 (el suceso que reforzó esa sensación de retumbarse todo), se reunieron varios artistas, entre quienes, además de compartir esa sensación de dolor y frustración, brotó el deseo de devolverle una sonrisa a la gente. La alegría es un derecho que nadie debería perder en el camino.

Así empezó Arenas y Esteras. Se pintaron las caras, se pusieron narices rojas y sobre rústicos zancos salieron a hacer pequeños festivales. No eran organizados, pero la gente comenzó a recuperar su calle.

Luego vino la primera obra, en 1994. Y, pese a que las circunstancias continuaban difíciles, se aventuraron a viajar. Recorrieron el Perú para dar un mensaje diferente. A finales de esa década se cruzaron con artistas italianos, de quienes recibieron un taller que se convirtió en la semilla que creció y convirtió el aprendizaje de Arenas y Esteras en un bosque.

En 2002 hicieron sus primeras giras internacionales y, desde mucho antes, ya recibían el reconocimiento de los vecinos por haber contribuido a reconstruir su ciudad y devolverles la alegría y color a sus calles. "Nos reconocían como chicos que hacíamos arte y trabajábamos por la paz".

En ese trabajo, con el paso de los años, llegaron otros proyectos como, en 2005, el Festival de Circo Social (Festicirco), que se realiza durante Fiestas Patrias, y el encuentro Arte y Memoria, en noviembre, vinculado a promover los derechos humanos, la memoria e identidad.

2013: Invasión circense al Cerro Papa. Foto: Edujival. Tomado de: LaMula.pe

ENTREGA
Para Ana Sofía, como para quienes son parte de Arenas y Esteras, esto es una pasión. Es la verdadera esencia del circo: la que reúne a gente con necesidades, pero con ganas y fuerzas, y que cuentan con una comunidad que los acompaña.

“Para nosotros el Festicirco es también un acto de reivindicación porque el circo es una tradición de la que no todos pueden disfrutar. Lo que pasa en un contexto de Fiestas Patrias, cuando se arma una carpa en un día y se vende canchita, es el mercado. Y en el mercado entra todo. Pero la dimensión del circo social es la que transforma vidas", comenta.

Como le pasó, hace unos años, a uno de sus integrantes: un estudiante explosivo en medio de la precariedad y la violencia, quien estaba a punto de ser expulsado del colegio. Pero lo podía evitar si, como dispuso la profesora, se metía a un taller.

E ingresó al de circo. Por obligación, pero le gustó. “Fue uno de los que más rápido aprendió y hasta llegó a hacer giras en Europa”. Ahora tiene una productora de eventos y les da trabajo a otros chicos. Su futuro cambió, en el preámbulo de un triple salto mortal, de uno en el que, quizá, la cárcel era el lugar que lo esperaba.

El trabajo del grupo busca despertar imaginación y fuerza entre las personas, pero, además, el activismo social y político que, desde el arte, realizan. “Porque no tiene ningún sentido ser artista en lugar como Villa El Salvador y vivir de espaldas a la realidad”, reflexiona.

Circo en el Cole en Villa El Salvador. Foto: Edujival. Tomado de: LaMula.pe

Su apuesta artística está en función de los procesos sociales y las luchas de la gente como es, ahora, la inseguridad ciudadana. Un problema que, para Ana Sofía, se debe enfrentar haciendo que la calles sean lugares nuestros, para que no sea del que se aprovecha del silencio y la oscuridad.

"Cuando organizamos un festival o hacemos un pasacalle, transformamos el ambiente de miedo en uno de organización, de color, de presencia y ese es nuestro rol", afirma.

En el futuro se sienten responsables de seguir trasmitiendo lo que han aprendido para que se asuma el rol del artista con compromiso social y replicar esta experiencia en otros lugares.

Así, hacer que más casos como el de Alex Chumpitaz, profesor en Arenas y Esteras, se pueda repetir. Él creció, se casó y tuvo un hijo en el circo; tras una difícil vida, en la que, sin embargo, nunca dudó en que el arte te da mejores satisfacciones que el dinero, como es el contribuir con el desarrollo de otra persona. “Un ser increíble”, finaliza Ana Sofía. Como todos quienes son parte de este maravilloso lugar.

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FESTICIRCO
Este 2015, el Festicirco se iniciará el 20 de julio con “Circo en el Cole” para luego realizar la “Invasión Circense” en el Cerro Papa y, del 27 al 31 de julio, en la Casa Cultura Comunitaria Arenas y Esteras (en Villa El Salvador). Para celebrar estos 10 años llegarán agrupaciones de Ecuador, Uruguay, Brasil, Francia, Colombia, Chile y Argentina. Esta edición es posible gracias al apoyo de Iberescena, dirigentes, comedores populares, colegios, grupos y artistas comprometidos.

BONUS TRACK: La historia de Villa El Salvador por Sucedió en el Perú (TV Perú).


[Parte del texto fue publicado en Variedades, de El Peruano, el viernes 17 de julio de 2015 –página 8–. Acá en mi página de Scribd].
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11 de julio de 2015

Sheila Alvarado: trazo y color de una artista a tiempo completo

El arte es una carrera de largo aliento que a Sheila Alvarado, ilustradora, escritora y artista plástica, le ha permitido crear alrededor de mil dibujos, algunos de los cuales son parte de su reciente exposición, además de muchos personajes: seres de vida diversa.  

Los personajes que Sheila dibuja son como los amigos que ella y todos tenemos: pueden desaparecer de nuestras vidas, por momentos, pero siempre están ahí. Para crearlos, narra que primero el personaje viene a ella, escucha su voz con mucha atención y, entonces, los describe lo mejor posible.

Tras varios años dedicados al dibujo, le resulta difícil recordar cuántos ha creado. Solamente para la muestra que está presentando, por ejemplo, tiene cerca de veinte, como Ballena blanca, La Maga o Lisa y sus hermanos.

Publicación original para Variedades del diario El Peruano.

Y es que Sheila crea todo el día. Cuando le viene una idea, la plasma en un cuaderno y, generalmente, la continúa trabajando en otro momento. Aprendió a ordenarse de esa manera y, en el tiempo adecuado, recuerda dónde está, aunque hayan pasado años.

Así ha tenido dibujos y personajes que esperaron hasta 20 años porque sentía que, en otro momento, podía hacerlos mejor. Con esa certeza, piensa que luego retomará otros proyectos que están esperando la intensidad y estación adecuadas.

En ese devenir, Sheila sabe que a veces también tiene que retroceder con sus trabajos. Sus personajes, en ocasiones, ‘saltan’ de un lugar a otro y pueden salir en su siguiente muestra o encontrar una tercera parte y quizá una secuela.

IMÁGENES
En su universo (casi) todo está cargado de imágenes. Para ella, escribir es como dibujar, actividad para la cual es muy intuitiva. Si tiene una idea, simplemente la escribe y no trata de forzarla. Es su (des)orden natural.

Dice que quiere dibujar todo el tiempo, pero ha aprendido que no puede hacerlo siempre, ya que su cuerpo no lo resiste. Entonces tiene que parar y balancear su vida. Lo cual, afortunadamente, no impide que se deje llevar por lo que quiere… y lo haga.

Del cuento "Del cazamariposas". Trabajo de Sheila.

Además de dibujar y escribir cuentos, tiene libros de poesía, pero también necesidad por cantar. De hecho, ha compuesto algunos huainos y yaravíes, que, el próximo año, podría cantar.

Podría. Podría porque con ella –dice– nunca se sabe. También podría dedicarse a bailar huaylarsh o cumbia, pero dependerá de qué necesidades emocionales tenga que cubrir.

Y es que a ella le da miedo estancarse. No siente temor por empezar una nueva etapa, como a la mayoría de nosotros. Con esa perseverancia, por ejemplo, el año pasado empezó a trabajar en acuarela. Nunca lo había realizado, pero lo hizo.

Así también, empezó a escribir cuentos para niños, pese a que le habían dicho que era difícil, pero lo logró. Y bien. Ya obtuvo el primer premio en la Quinta Bienal de poesía infantil del Icpna.

PERSEVERANCIA
Sheila cree que el problema es la falta de perseverancia en las personas. Pese a ello, concuerda en que todos tenemos algo que comunicar, pero nos reprimimos, quizá, por miedo a lo que otros pensarán o dirán.

Se imagina que en un futuro seguirá trabajando. No sabe en qué, pero no se ve sin hacer nada. Dice que una vez le preguntaron qué haría si se saca la lotería, a lo que respondió: “Más cosas, obviamente”.

El secreto, podría ser, es que Sheila disfruta la vida y hace, verdaderamente, lo que quiere. “No soy alguien que dejaría todo para viajar y vivir la vida, porque, para mí, esta es la vida”, explica.


Limeña Girl, el personaje que caracterizó a Sheila (o ella a él) durante muchos años.

Como se puede sospechar, le faltarían un par de vidas para hacer todo lo que desea. A veces se pregunta qué hará en su próxima vida y no se decide si ser bailarina o, quizá, violinista ayacuchana.

Por el momento, ya ha sido mesera (aunque no sabe por qué), pero estudió y lo fue. Trabajó un par de meses y no lo volvió a hacer. Igual le pasó con el tango y el skate.

Además de proyectarse haciendo algo siempre, Sheila (cuya pronunciación de su nombre es "Shila") también se imagina, hasta el final, con su larga trenza entre las manos porque representa una cuestión de identidad.

Su trabajo –afirma– busca que la gente desee, crea en sí misma y luche por lo que quiera. Por cierto, Sheila es una de las 101 razones para estar orgullosos de Lima.

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SHEILA ALVARADO PEÑA (LIMA, 1979)
Del 9 de julio al 3 de agosto, Sheila presenta su quinta exposición individual titulada Del Cazamariposas y otros cuentos, en la que se exhiben cuentos y trabajos que permanecían en diarios y cuadernos, desde su época de estudiante. La cita con parte de su universo es en el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores.

Previamente, ha ganado la medalla de plata en la especialidad de grabado en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Publicado los libros Pelilargo (Alfaguara, 2007), Tomando té (Altea, 2008), Corazón de Algodón, de la Coneja poeta (Paracaídas, 2010), así como Ciudad de Payasos (Alfaguara, 2010), novela gráfica en coautoría con el escritor Daniel Alarcón.

Ella. Foto vía: sheilaalvarado.pe

Ha representado al Perú en el 10° Salón del Libro (Luxemburgo, 2010), en el 10° Viñetas con Altura (La Paz, 2012) y en el 10° Embotellarte (Miami, 2012).

[Parte de este texto fue publicado en Variedades, de El Peruano, el viernes 10 de julio de 2015 –páginas 4 y 5–. Acá en mi página de Scribd].
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1 de julio de 2015

Killapa Wawan: el único cuento con final triste (en la ficción y en la realidad)

[Escribí este cuento histórico, sobre los caminos incas y el Tahuantinsuyo, para un concurso... al final del mismo, el desenlace].

Estaba el inca Huáscar reunido junto a su Consejo Imperial, impaciente y preocupado ante la amenaza de sublevación que, según le habían informado, planeaba realizar su hermano Atahualpa en el Norte, en Quito, lo que ponía en riesgo la estabilidad del Imperio, además de sus planes expansionistas más allá del río Maule.

La rebelión era inmediata y Huáscar sabía lo fundamental que significaba el advertir, en el más corto plazo, a sus generales del norte, además de al gobernante del Chinchaysuyo los planes que, en secreto, se estaban manejando.

Sabía, también, que gran parte del éxito del Imperio se había logrado gracias a la red de caminos, que implicaba puentes, tambos y depósitos, que habían asimilado de anteriores pueblos y eran aprovechadas con rapidez y resistencia por sus mensajeros: los chasquis.

Por ello, preveía que la celeridad en el anuncio del mensaje dependía de su mejor portador de noticias: Killapa Wawan, quien, en varias misiones previas, había demostrado tener una capacidad superior a la de otros hombres.

Killapa Wawan tenía un origen misterioso: la primera vez había aparecido, muy joven, a los pies del príncipe inca Cusi Yupanqui, durante los enfrentamientos contra los chancas, para proponerle una estrategia que ayudó grandemente a revertir la crítica situación inca y les permitió hacerse de una victoria clave ante tan hostil y resistente pueblo.

Tras la victoria, Cusi Yupanqui deseó convertir a Killapa Wawan en el máximo general de sus ejércitos, por la inteligencia y valentía demostrada, pero él le pidió conservar su condición de chasqui, para la cual sentía que podía servir mejor al Imperio y a la integración andina.

Nunca había comentado, ni antes ni después, sobre su ayllu de origen, pero sí había demostrado entrega y compromiso, no vistas en ningún otro hombre, lo que, ante los ojos del Inca, era suficiente como para no dudar sobre su fidelidad al Tahuantinsuyo.

Y como en aquel momento contra los chancas, nuevamente ahora, en sus manos estaba el futuro del Imperio, por lo que le fue encomendada la misión de inmediato y dadas las indicaciones que debía informar, pueblo tras pueblo, a los generales incas a fin de que estén preparados ante el peligro de sublevación.

Killapa Wawan salió del Cusco ese mismo día. En tiempos pasados, había ayudado a los ingenieros indígenas en el trazado de los Qhapaq Ñan, ya que era uno de los hombres que más conocía los territorios andinos y de la costa antes, incluso, del auge del Tahuantinsuyo.

En alguna circunstancia había conversado con algunos administradores del Imperio y les había explicado que, en el momento crucial de la guerra inca – chanca, había decidido apoyar a los primeros porque sabía que estos garantizarían el asimilar los conocimientos previos como la red de caminos, además de otros, que habían ayudado al desarrollo de los grupos étnicos y los pueblos andinos.

Casi al anochecer, Killapa Wawan ya había emprendido el camino. Según las predicciones de los astrólogos del Imperio, ese día habría luna llena, lo cual, para sus intereses, sería de mucha utilidad; según les había indicado a quienes lo vieron partir, ante la incertidumbre de estos por la explicación lógica.

Los primeros kilómetros los hizo sin contratiempos, hasta que se dieron las condiciones que tanto esperaba para hacer más rápida su misión: la aparición de la luna llena.

Killapa Wawan era hijo de la luna (el significado de su nombre) y cada vez que esta se manifestaba, como luna llena, se convertía en un puma andino, un animal veloz y resistente, adaptado a la inclemencia de la geografía y clima de los Andes, que superaba sin ninguna dificultad.

Así, en tal condición, avanzó con gran rapidez durante toda la noche, ya que volvía a ser hombre al amanecer, cuando la luna se ocultaba. Gracias a ello, al mediodía ya había realizado un gran tramo de su camino y advertido del peligro a varios generales incas.

Como hombre de extrema confianza y consideración del Inca, su palabra tenía la misma importancia que la del Soberano, además de igual trato en los tambos por los que pasaba.

En su camino, fue corroborando lo que había proyectado de los Qhapac Ñan: su vital importancia en el desarrollo regional, la expansión territorial y, luego, en el establecimiento de la organización del incario.

Se cruzó con agricultores quienes transportaban los excedentes de las cosechas para intercambiarlos mediante trueques, además de llevar sus tributos al Inca y al Imperio, que eran enviados, luego, a los depósitos en los centros administrativos.

Igualmente pudo ver a los ejércitos locales que se movilizaban para garantizar el orden y el traslado de poblaciones enviadas en calidad de mitmaq con frecuencia a lugares distantes de su origen.

Otros chasquis además de jueces, amautas, administradores y quipocamayo, entre otros, también pasaron por los caminos, quienes, para Killapa Wawan, desempeñaban una labor fundamental dentro de la organización inca.

Al tercer día llegó al Chinchaysuyo, en donde se respiraba un aire de incertidumbre que el gobernante no sabía cómo interpretar; por lo que, al ver a Killapa Wawan supo que una solución ya se estaba tomando desde el Cusco.

Killapa Wawan sabía que la situación era complicada y como en el devenir mismo del Ande, en el que se habían presentado periodos de auge imperial y luego desarrollos regionales, quizá –pensaba que– este era el momento en el que el Tahuantinsuyo debía dar paso a mayores estadios culturales andinos: su verdadero interés.

Tras cumplir su misión, emprendió el retorno; cuando, en ese tránsito, vio extraños hombres barbudos montados sobre animales revoltosos, similares a las llamas pero de mayor tamaño, a quienes les brillaba el cuerpo cuando su vestimenta tenía contacto con el sol.

Sabía que su presencia en estos territorios era nueva, pero no conocía sus propósitos, por lo que apresuró su regreso para comunicárselo al Inca, sin tener la seguridad, por cómo estaba la situación en el Norte, de que su advertencia sea tomada en cuenta, esta vez.

Esta imagen, que encontré en Internet, en esta página, grafica, en una parte, el mensaje de la historia. Entiendo que la autoría de la imagen es de: Alba Pascual.

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EL ÚNICO CUENTO CON TRISTE FINAL, EN LA FICCIÓN Y EN LA REALIDAD
Este cuento, como escribía al inicio del post, quedó finalista, junto a otros cuatro textos, en un concurso que organizó el proyecto Qhapaq Ñan, del Ministerio de Cultura. Los dos ganadores fueron los textos con más 'likes': la segunda parte del concurso fue en Facebook. Pero no me quise tomar la molestia, para bien o para mal, de pedir esos favores.
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30 de mayo de 2015

Tejiendo Perú: el canal peruano en Youtube que teje con Esperanza

Hay un contacto muy emocional en el tejido que Esperanza Rosas comparte junto a su hija, Ana Cecilia. Lo hace mediante Tejiendo Perú, uno de los canales de Youtube con más reproducciones en el país, que muestra los secretos de este oficio y enseña a compartir y ser solidarios. 

Los momentos devastadores ocurren irremediablemente en nuestras vidas y, de ellos, nos quedan pocas alternativas: asimilarlos, recuperarse, aprender y, solidariamente, compartir las lecciones que se puedan sacar. Por ejemplo, cómo superarlos.

Esperanza Rosas es solidaria. Lo es más, después de que un cáncer de mama le arrebatara la vida a su hija Patty; pero, no obstante esa adversidad, no está sola. Su talento y dedicación por el tejido le permitió ganar miles de hijos y nietos virtuales. Ella sostiene que en cada video que sube, además de aprender acerca de la forma más sencilla de tejer, ganan una compañía invaluable, capaz de ocupar un espacio vacío de sinceridad.

Publicación original para Variedades de El Peruano. En la imagen, Esperanza junto a Ana Cecilia.

Esperanza nació en Luya, un pueblito de Amazonas. Teje de toda la vida. Su abuela, tías y madre –cuenta– realizaron esta tradicional práctica que antes desarrollaron magistralmente gran parte de nuestras culturas precolombinas y ella, con la observación, heredó.

Pronto llegó a Lima y con el nacimiento de sus hijos se dedicó, con más ahínco, al tejido, practica que en pocos años le permitió convertirse en una de las youtuber con los videos más reproducidos en el Perú (más de 160 millones de visualizaciones, a la fecha), en cerca de 1,100 videos.

Sin embargo, el éxito lo consiguió, como la mayoría de veces, luego de que una puerta se cerrara. Tras la devastadora pérdida, Esperanza no solo se refugió en el tejido, sino que también decidió compartir lo que había vivido, animando a que otras madres hicieran lo mismo y, desde una perspectiva solidaria, ayudarlas a reconstruir sus tejidos familiares afectados por el infortunio.

“Mi madre encontró un concurso en un canal de cable de manualidades y nos insistía que quería compartir su tejido. Hicimos el video, pero no ganó. La decepción fue enorme; pero uno de mis hijos nos dijo que podíamos subirlo a Youtube”, recuerda Ana Cecilia. Se cerró una puerta, pero se abrió otra, que, en realidad, fue una ventana, virtual y mundial.

Ahí empezó todo. Desde el primer video (espacios abajo), el éxito (y principal motivación) fue la respuesta de los seguidores. “Ver que tuviéramos 80 visitas, era un montón para nosotras. Sobre todo por los mensajes. Desde un principio nos trajo un montón de alegrías”, refiere Ana Cecilia.



Ahora los videos de Tejiendo Perú tienen, en promedio, 3 millones y medio de reproducciones por mes y, gracias a la dedicación puesta, se ha convertido en el trabajo de Esperanza y Ana Cecilia. Pero un trabajo que les apasiona, divierte y permite compartir.

Además, manejan más de cuatro exitosas cuentas en redes sociales (en Facebook y Twitter tienen más de 150,000 y 10,000 seguidores, respectivamente). “Mi madre revisa todos los comentarios y contesta uno por uno”, indica Ana Cecilia.

“Siento que las personas que entran a la página y te escriben son amigos. Emociona mucho. Con los mensajes ustedes me ayudan mucho más a mí que yo a ustedes”, responde Esperanza.

¿Y dónde radica el éxito? “En hacer lo que amas, lo que te apasiona, con dedicación, sin tener la necesidad, necesariamente, de pensar en cuánto será la remuneración”, sostienen.

Nos explican que, para elaborar tan meticulosos y preparados videos, dedican toda la semana en su producción. La elección de los temas se hace de acuerdo a lo que sus seguidores proponen. Personas que les han pedido comprar sus tejidos, aunque ello, por ahora, no está en sus planes. “Se trataría de formar un equipo”, refiere Esperanza.

Ana Cecilia y Esperanza. (Foto: www.tejiendoperu.com)

Pero sí tienen planeado, en un futuro, realizar talleres. Y, sobre todo, impulsar y difundir la Fundación Patty Rosas, con el fin de acompañar a las familias que pasen por situaciones similares. “En cada uno de los videos que hacemos difundimos la importancia de la prevención del cáncer para su diagnóstico temprano”, refieren.

Actualmente, Esperanza tejé y no solo en compañía de sus millones de seguidores. Ella, afortunadamente, ha trasmitido su arte a Ana Cecilia y, además, en una de sus nietas, Lorena. “Es la quinta generación”, manifiesta.

Y, aunque el tejer –puntualiza– es una cuestión muy personal, hay un contenido emocional en hacerlo. “Y mediante las redes y los mensajes hemos corroborado que sí se establece un vínculo entre las personas. Es una tremenda satisfacción", afirma. Tanto para ellas, como para nosotros.

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NUEVA ECONOMÍA DEL INTERNET
Para Susana Pabón, gerente de Comunicaciones y Relaciones Públicas de Youtube para el Perú y Colombia, el éxito de Tejiendo Perú consiste en que logró entender que los temas de nicho, en este caso el tejido, son importantes porque es lo que la audiencia está buscando.

“El canal ha tenido muchos éxitos, no solo en el Perú, sino que ha trascendido las barreras geográficas. Gracias a que hacen lo que les gusta, conectándose con audiencias de todo el mundo y a la vez generando ingresos, que permite crear lo que llamamos 'la nueva economía de Internet'", indica.

Canal de Tejiendo Perú

Refiere que, en el Perú, existen diversos canales y de temáticas variadas, desde youtubers de entretenimiento, pasando por la belleza y el deporte. "Por ejemplo, tenemos a Katherine Esquivel y su canal de moda 'What The Chic' que es seguido no solo en el Perú, sino también en México, Estados Unidos, Colombia y España", agrega.

Así como Esperanza, también existe otro canal denominado 'Taller Manual Perú', de Liliana Vega, que, a la fecha, tiene más de 180,000 suscriptores. Cabe indicar que, según cuenta Pabón, Liliana dejó de dictar los talleres presenciales que daba para dedicarse de manera exclusiva a la producción de contenido para YouTube.

Otro ejemplo de youtuber exitoso en el Perú es Anthoni Montalván, quien ya es un empresario digital. Su canal 'Tr4iner', que brinda consejos para ejercitar el cuerpo, tiene más de 380,000 suscriptores de diversas partes del mundo.

También está Bruno Morales, un joven que estudió informática, tuvo su primer trabajo en el almacén de una tienda por departamento y ahora posee un canal de entretenimiento por Internet.

"Su talento para entablar conversaciones con franqueza y reírse de sí mismo son sus mejores armas para posicionar a 'Brunoacme' como uno de los canales peruanos de YouTube más visitados, sus casi 400,000 suscritos así lo demuestran", indica la representante de la red social.

[Parte de este texto fue publicado el 29.05.2015 en Variedades de El Peruano. Acá en scribd].

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18 de abril de 2015

Reflexiones y otras yerbas: lo que quieren que seamos

No es poco habitual escuchar que la demanda y la oferta laboral en nuestro país bienvenidos al Perú no van de la mano. Autoridades, economistas, periodistas y todo aquel con libertinaje de palabra o escritura no escatiman energías en señalar y cuestionar las erradas decisiones juveniles que, contrarias a lo que pide el mercado, optan por ser universitarios y no técnicos. ¡A los institutos, señores! ¿Para qué te sirve estudiar Letras? ¿De qué vas a vivir? ¿No sabes dónde está la plata?...

Pero un momento ¿y la vocación?... [¿ese es un nuevo tipo de virus? te preguntarás].

Se basan en la 'lógica' supongo, a esta altura del partido que el ideal de toda persona es 'nacer, crecer, estudiar algo rentable, egresar, trabajar, trabajar, seguir trabajando, llenarse de dinero, intentar tener una vida de lujos y morir con el perdón de Dios'. ¿Qué más necesitas? Ya conseguiste dinero y, en el mejor de los casos, la fama (no éxito). Eres un genio. 

Las industrias, muevan las industrias, por favor.

De nuevo, ¿y la vocación? ¿Qué, insistes? Sí, aunque no lo creas quizá, amig@, sigas y creas la lógica del parrafito de arriba, antes, no hace mucho, en verdad, se vivían tiempos en los que las personas, normalmente, estudiaban "lo que querían ser para toda la vida" y no lo que el mercado te impone, de acuerdo a las profesiones que necesita el Perú, y los empresarios, para continuar el crecimiento económico del país. 

Te cuento, hace unos años existía esa hermosa sensación en la que tus familiares (sin importar tus intereses) te apoyaban hasta profesional (moral o económicamente). Y, pese a que parezca extraño de repente sea necesario que desempolves tu anuario de primaria (en la imagen el mío), antes era recurrente, sobre todo en el colegio, "soñar" con el ideal de vida que buscabas: ser doctor, ingeniero, docente, policía o lo que fuese no se trata, sugiero, qué estudiarás, sino que lo que hagas sea aquello que desees útil (no hace falta mayor explicación).

"Los años de ahora ya no vienen como los de antes" escribió Gabriel García Márquez en alguna de sus obras (no recuerdo dónde lo leí, pero se me quedó grabado).

Podríamos vivir en un mundo mejor. ¿Cómo así? ¿Qué tiene que ver? Si seguimos la lógica que las personas deben estudiar lo que el mercado necesita y el dinero impone es porque, contrariamente, no hacen, gran parte de su vida adulta, lo que desean, en la mayor parte de casos. ¡Qué desperdicio!

Vayamos a lo práctico y comprobemos. Métete, un día cualquiera, al Metropolitano o cualquier servicio de transporte en hora punta, entiéndase las horas frecuentes de ingreso y salida laboral, para ver los rostros de nuestra población económicamente activa. Los ves, ahí, muy felices de ir a sus trabajos a ganar dinero. Estallan de emoción porque pasarán, las próximas ochos horas o más, de lunes a viernes, en oficios que no disfrutan o a los que ya cayeron en una rutina difícil de desligarse (sarcasmo)

¿Y eso en qué influye? Fácil. En el día a día. El trato diario. En la violencia que se vive en las calles. Como cuando los pasajeros se pelean por un asiento en el Metropolitano. Cuando no te contestan el saludo o llegan a casa lo más lamentablecon tan pocas ganas de pasar un momento familiar porque usaron toda su energía tra-ba-jan-do.

Pero tienen dinero (y cumplieron con el mercado y la sociedad). Éxito.

¿Y eso se cuantifica en el desarrollo del producto bruto interno (PBI) del país? ¿De esa forma la gente no se enferma y se vuelve hablemos en sus términos menos productiva? ¿Cuánto invierte el Estado o debería en salud mental y represión por ello? ¿Ser feliz y hacer lo que deseas y sueñas– no te hace de nuevo más productivo? ¿Escribí la palabra FELIZ?

Sé lo que anheles, pero no porque sea lo que el mercado necesite y te repitan es más rentable.

Anuario del colegio con algunas de las vocaciones de mis excompañeros.

Dato: Léete Vivir para contarla, de Gabo (quizá de ahí es la frase).
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13 de febrero de 2015

Marcahuasi, en el cielo de Lima (mi cuarta experiencia, algo tengo que contarte)

Marcahuasi está en Lima, pero no es Lima. A solo 3 o 4 horas de la Metrópoli, puedes encontrar un espacio donde la naturaleza y el hombre trabajaron de forma geométrica y artística como si, en perfecta complicidad, hubieran manejado moldes, escuadras y compases que dieron como resultados esculturas y monumentos en formas de personas y animales, pero... en rocas. Marcahuasi es, además, una zona de paz, mística y enigmática que pondrá a prueba tu resistencia y curiosidad.

Es, más o menos, inteligente tomar previsiones antes de emprender un viaje, sea corto o largo. Ya, eres aventurero, vives la vida y has recorrido el mundo, pero, antes de tomar tu maleta, es preferible saber a dónde vas. Y si vas a Marcahuasi, antes debes leer lo siguiente.


Vista en dos: en el fondo, el pueblo de San Pedro de Casta. De la cruz a la derecha, el inicio del camino a Marcahuasi.

Entonces primero buscas en Google y, supongamos, que así llegaste hasta este post. Lo primero es saber qué llevarás. Y, en esta parte, hay dos posibilidades, dependiendo de si vas con la intención de hacer todo el recorrido de la Meseta o si solo quieres acampar en el Anfiteatro o la Cabaña y, luego de unas horas de reflexión, regresar. Pero, como eres un aventurero (o una), [primera recomendación] ve ligero y solo con lo básico –luego notarás por qué–, es decir: linterna, carpa –en la que se puedan acomodar 2 o 3 personas–, sleeping, ropa para un cambio, agua, frutas, galletas, atún, cámara, documentos solo primordiales –olvida la tarjeta dorada–, una pequeña radio y algo de caja chica –aproximadamente S/. 50 por persona, a lo mucho–; aunque todo dependerá de las necesidades particulares.

Alguna información importante que debes saber, al alistar la maleta, es que estarás por encima de los 3 800 msnm o más, caminarás mucho y hace frío en las noches. Si vas un feriado, los precios suelen subir un poco, sobre todo los pasajes. Y, geográficamente, Marcahuasi está a 80 kilómetros, aproximadamente, de Lima, en las alturas del valle de Santa Eulalia, distrito de Casta, provincia de Huarochirí, departamento de Lima. Sabido ello, estarás mejor preparado y tus viejos ya sabrán dónde irás.

¿Cómo llegar? El punto recomendado de encuentro es el Mali. Es preferible [segunda recomendación] salir alrededor de las 8:00 a.m. Desde ahí, toma cualquier chosicano. Busca asiento que el viaje será largo, alrededor de 2 horas, hasta llegar a la Plaza de Armas de Chosica. No recuerdo su nombre, pero todos los pasajeros y, por supuesto, el chofer la conocen. Solo pregunta “por el lugar donde salen carros para Marcahuasi” y te indicarán dónde bajarte. Para ello debes pasar algunos lugares como La Cantuta. El pasaje hasta ahí, dependiendo del día, es de S/. 2.50. ¡No hay medio, cachimbo!


Mapa con el recorrido. Imagen vía la página Y tú qué planes?

Chosica es el último lugar ideal para comprar lo que falte. Cuando llegues tendrás a la mano varias tiendas y ambulantes que saben lo que necesitarás: leña, bolsas, linterna, agua. Compra lo necesario, una vez más, es importante tener cargamento ligero. Ahí también puedes terminar de desayunar y adelantar un pequeño almuerzo, digamos [tercera recomendación], ya que, en la siguiente parada, el pueblo de San Pedro de Casta, antes de subir a Marcahuasi, es preferible solo tomar "fuerzas".

Ya preparados para continuar el viaje, incluidas las ‘emergencias’, pregunta por el lugar en el que están las movilidades hacia Marcahuasi. Es una especie de cochera donde encontrarás buses y minivans. Las ofertas varían dependiendo de la fecha –es decir si es feriado–, pero el precio promedio está entre S/. 12 y S/. 15. (Debido a que se busca ‘asegurar la ganancia’, los transportistas esperan que se llene la movilidad para partir –recuerdas, te avisé que llegues temprano–. Mientras más tarde sea, menos gente habrá y más demorará el vehículo en partir, lo que retrasará todo el itinerario que tengas hasta la Meseta).

Huinco. Pueblo pequeño, para una breve parada antes de llegar a San Pedro de Casta.

El recorrido de Chosica a San Pedro de Casta dura, aproximadamente, dos horas, minutos más, minutos menos. Es fantástico. Una breve añoranza a los caminos sinuosos que se recorren por la Sierra. Aire limpio, panorama agradable, cero bulla y tiempo de reflexión. Durante el camino podrás encontrar un puente en el que se practica…puenting, ¡evidentemente!, y luego el pueblo de Huinco, donde [cuarta recomendación] podrás degustar la más rica papa con huevo que hayas probado. Ahí podrás comprar otras alimentos, estirar las piernas, brevemente, para luego seguir. El trayecto continuará con más vegetación, un río que sirve de acompañante y una central hidroeléctrica que será lo único, similar a la ciudad, a la vista.

Una muestra del camino. ¿Lindo y retador, no?  

San Pedro de Casta te dará la bienvenida desde lejos. Un pueblo tranquilo, de gentes amables, y casas asomadas al abismo, pero que se superponen con el objetivo de llegar hasta el cielo. Deberías estar ahí, si saliste a las 8 a.m., a la 1 o 2 p.m. aproximadamente. ¡Hora de almuerzo! Mejor no. Desde ahí te espera una caminata de 2 o 3 horas que, preferiblemente, es hacer, nuevamente, ligero. Se recomienda, nutrirse sí, con frutas, galletas porque, una vez arriba, donde empieza la aventura, podrás comer algo más ‘contundente’. Si deseas, realiza un breve recorrido por el pueblo, pero sin desgastar energías, ni tiempo.


San Pedro de Casta te da la bienvenida. Créditos reservados. :) 

Para subir tienes dos alternativas: ir caminando, lo que pondrá a prueba tu estado físico –y te hará arrepentirte del cigarrito extra–, o alquilar un caballo que los pobladores ofrecen por S/. 15. Nuevamente, si quieres conocer lo que es resistencia, valentía y fuerza hazlo sin ayuda. Otra opción es pagar por un burrito para que lleve la carga, que se alquilan, si mal no recuerdo, por S/. 10. Antes de subir, además, debes pagar un ticket de ingreso, que es una contribución al pueblo por el turismo. Una vez ello, ya estarás en la puerta de ingreso a la vida al aire libre, un encuentro con la naturaleza. (Mejor pide un mapa de la Meseta donde venden los boletos –como el de la subsiguiente imagen–. Será de mucha ayuda cuando estés arriba).


Subida: el caballo ya sabe su chamba.

Durante la caminata te acompañarán diferentes situaciones que pondrán a prueba tu fortaleza. La primera parte, los primeros metros, son empinados, casi una prueba inicial que, al sortear, demostrarás por qué mereces llegar a la cumbre del cielo serrano de Lima. Lo mejor es [quinta recomendación] no alejarte mucho de tu grupo. Sí, ya sabemos que eres deportista, atleta y ganaste la medalla de oro en las olimpiadas escolares, pero no tendrás el mismo optimismo cuando hagas caminos distintos a tu grupo.


Mapa: desde Casta, pasando por los dos caminos (el largo y el corto), con todo el recorrido por la Meseta y sus figuras. 

En el 2010 tuve el primer encuentro con Marcahuasi e hice, hasta ahora, todo lo contrario a lo escrito. Las consecuencias, en resumen, fueron que perdí mi sleeping, llegué a otro pueblo y, luego, al Anfiteatro, al contrario que mi grupo con un retraso de 2 horas: a las 8 de la noche. No tenía linterna (y no hay luz arriba, evidentemente).

El camino está guiado por flechas, pero en algunas partes por subdivisiones que te pueden desviar. De cualquier forma, un tramo se divide entre si vas a la Cabaña o al Anfiteatro. El primer lugar es reducido, con una cabaña histórica y permanente y, el segundo, el predilecto por los visitantes: amplio, con espacio para acampar y, si es en temporada de fiesta, puedes encontrar algunas carpas que los pobladores ponen para vender alimentos.


Aquí empieza todo. Créditos :D 

En fin, subir, como adelanté, pondrá a prueba tu estado físico, mental y hasta la solidaridad que tengas con conocidos y extraños. En cierto tramo, la jornada se pone cuesta arriba, por lo que es mejor llegar con la luz del sol. Dicen los expertos que, si vas a descansar, lo hagas por periodos cortos, minutos contados, para que no se ‘enfríen’ los músculos. Una vez en el Anfiteatro podrás descansar, recuperar el aire, preparar la carpa y comer lo necesario. A esa altura del día, ya deberían ser las 5 o 6 de la tarde, por lo que los últimos rayos del sol te permitirán alistar todo para una noche de amistad, compartir, fogata y cantar al aire libre. Vale aclarar que, en cierto tramo, el recorrido al Anfiteatro se divide en dos caminos: uno corto, que es empinado, y otro largo, mucho más plano. ¡Escoge el que creas apropiado y suerte!

Con ustedes, el Anfiteatro. Este es, más o menos, el panorama si vas un feriado largo, como en Semana Santa

Falso, vas a chupar. Ya, es bacán. Estás a la intemperie, nadie te ve. Necesitarás algo de trago corto para la altura y, vasos van, vasos vienen, te comenzarás a acordar de ese maldito sms. Bueno, el panorama es claro. Si buscas hacer todo el recorrido a la Meseta y llegar hasta donde pocos lo han logrado, ‘guarda’ hígado, pulmón y cabeza. Pero si se te ‘va’ la mano, pones a Los Cholos o Martina Portocarrero a todo volumen y ya estás cantando al empezar la noche, lo más probable es que a las 3 a.m. ya tengas que expulsar, vía oral, el trago extra. En ese caso, al despertar lo único que querrás es que un helicóptero te regrese a tu casa porque no tendrás cabeza ni para amarrarte los zapatos (experiencia del cuarto encuentro, año 2014).

Video: este es el recorrido que, idealmente, podrías hacer. ¡Guarda cabeza!


Supongamos que no, te cuidaste. En ese caso, al amanecer, trata de tomar un buen desayuno porque, ya aclimatado un poco, el cuerpo resistirá y, sobre todo, necesitará las fuerzas necesarias para una larga caminata.

La Oficina de Turismo de San Pedro de Casta describe así, en un breve tríptico, a Marcahuasi –este es un resumen–:
Marcahuasi deriva del vocablo quechua Marka, que significa Protector y Wasi que significa Casa, es decir la Casa del Protector o Soberano. Fue dado a conocer hace más de 54 años y se ubica dentro de la comunidad de San Pedro de Casta. 
Las primeras referencias de la Meseta las encontramos en las crónicas que relatan los mitos y las leyendas de Casta. No obstante es por los estudios del investigador Dr. Daniel Ruzo que a partir de 1952 la meseta de Marcahuasi se hace conocida. 
[Posee] esculturas y monumentos de personajes y animales en roca natural, muchos de ellos solo visibles ante la diversidad de la posición de los astros y juegos de luz y sombra. Aquí también se puede encontrar una abundante flora y fauna (plantas medicinales y animales silvetres). 
(Antes de seguir, seguramente tú también subirás porque quieres ver ovnis. Muchos visitantes dan fe de haberlos visto. Particularmente, lo más cercano a un ovni que vi fue el de la siguiente imagen, pese a que sí he tenido la esperanza de un encuentro de ese tipo. Fácil la haces).

Ovni (de piedra). D: ¡Mira bien! ¿Cómo que no? ¡Ahí está!

El recorrido es fabuloso, trata de salir temprano, como a las 9 a.m. o antes. En el mapa de arriba están cada una de las figuras que podrás apreciar. Si amas ello, la historia, la imaginación, repensar cómo lo hicieron, este es tu camino. Eso lo pude hacer en la tercera visita, aunque no pude terminar todo el recorrido sí estuvimos en una de las mesetas privilegiadas a la que muy pocos llegaron. [Sexta recomendación] si perdiste el mapa o no tienes a un guía, pégate, disimuladamente, a los grupos que sí lo tienen para poder realizar un recorrido completo y apreciar todas las figuras. Ello te puede tomar unas 4 o 5 horas, aproximadamente.

Si cuentas con tiempo podrás regresar con calma al Anfiteatro y almorzar ahí. Hasta podrías ir a la Cabaña y dormir en ese lugar, para regresar a Casta el día siguiente. Si no es así, es preferible bajar alrededor de las 3 o 4 p.m. para que, de nuevo, puedas ver el camino con los rayos del sol. Es algo disparejo por tramos y un poco empinado, pero el regreso es más rápido y te tomará menos esfuerzo que subir. Igual es perfecto para sacar más fotos para el álbum.


Parte de la arquitectura que se puede encontrar en el lugar. ¡Si vieras por dentro! 

Esta es la versión resumida del recorrido a la Meseta, quizá, con la intención de que sea vivida por cada viajero y, además, motivo de un post especial.

Es raro, pero cuando regresas a San Pedro de Casta no te sientes cansado y, si te afectó la altura, vuelves a sentirte bien, pese a que la diferencia de metros no es mucha entre la Meseta y el pueblo. Igual, si tu cuerpo no da, siempre hay caballos o burros bajando y subiendo que, por unos soles, te pueden dar una mano. Algo importante es que al regresar o salir del pueblo está el cementerio. Es preferible mostrar el respeto necesario para este pueblo que conserva ciertas tradiciones.


Laguna Negra en Marcahuasi. ¿Notas por qué el nombre?

Dependiendo de la hora en que llegues a Casta podrás retornar a Lima. Los buses salen, si no me equivoco, hasta las 5 de la tarde o más dependiendo de la demanda y disposición de unidades. Lo seguro es que, antes de esa hora, sí encuentres movilidad. Igual te podrías quedar en el pueblo. Hay lugares cómodos y acogedores cerca a la Plaza, como los hoteles Municipal y Comunal, además de albergues y hospedajes. El costo del pasaje es el mismo, hasta menos y, en 2 o 3 horas estarás en Chosica para hacer el mismo camino, abordar un chosicano hasta el Centro de Lima, todos pasan por el Mali. También puedes comprar algunas artesanías en una pequeña feria que los pobladores instalan en la Plaza. Igualmente cuentan con un museo turístico que está en el colegio José Carlos Mariátegui, con restos arqueológicos, cerámicas y textiles.

¿Qué? ¿Quieres más aventura? Si tienes el físico y es buena hora, digamos las 11 o 12 de la mañana, puedes regresar caminando de Casta a Huinco. Ello te tomaría alrededor de 3 horas y el camino es más plano y tranquilo que al de bajar de Marcahusi. Todo es cuestión de preguntar y seguir las huellas que dejan los pobladores al trabajar en sus cultivos y animales. Si la batería del celular o MP3 está cargada, tendrás un placentero regreso, sin mucho esfuerzo. Dicho recorrido lo hice durante la segunda visita, solo que aquella fue con un Maestro (en mayúsculas) de las incursiones, Don Óscar Pacheco.


Postal del retorno a Huinco, pero caminando. Créditos, también, por favor.

Pacheco, más allá de ser un profesor de fotografía de la Facultad de Letras de la UNMSM, es la experiencia andando. Un caballero medieval, pero caballero. Con extravagancias propias de quien ha conocido varios ángulos de la Humanidad en diferentes partes del mundo. Un sabio y experto en quien, verdaderamente, se cumple aquello de que, mientras tú estás de ida, Pacheco fue, regreso, hizo dos vueltas más y ahora está de reposo. En fin, querido y agradecido por muchas generaciones de estudiantes.

Fue él quien nos motivó, sin seguramente proponérselo, a regresar tantas veces a Marcahuasi, además de mostrarnos la magnitud de otros lugares como Lachay, Paracas, Cerro Azul y, ya por cuenta propia, Arequipa, Chimbote, Puno, Lunahuaná y un largo camino que continuará con el paso de los años. 


Postal clásica de Marcahuasi: en el Monumento a la Humanidad.

Caminando o en bus, igual llegarás a Huinco, desde ahí, el recorrido es llano y sin contratiempos hasta Chosica. La gran mayoría de carros te dejan cerca de donde salen los minibuses hasta el Centro de Lima. Al regresar a casa, puedes ser otra persona, pero eso depende de cada uno. Sí está asegurado que, luego de unos años, podrás recordar esta aventura y decir, yo estuve en Marcahuasi, al cielo de Lima.

Valgan verdades, todo viaje-aventura tiene sus experiencias y anécdotas. Una de las más destacadas sucedió en el segundo recorrido cuando, sin querer, conocimos seres tan extraños como fascinantes. Se trata de quienes están en la imagen de abajo (y sus tres hijos), quienes subían a una de las lagunas para rendir y pedir a la Madre Tierra por su bienestar propio y algunos particulares. Gracias a su amabilidad pudimos participar en el ritual, además de probar, por vez primera, el tan controvertido Ayahuasca. Pero no, no terminamos huascas, aunque sí con algunos inconvenientes para el retorno, ya que, por lo concentrados y comprometidos con el momento, nos quedamos un largo rato y regresamos al pueblo en la noche. ¡No teníamos linterna! En fin, como pensábamos, Pacheco nos esperaba. 


Tributo a la Madre Naturaleza.

¡Qué esperas, ve a Marcahuasi!

[Queda pendiente para una posterior actualización a este post exponer, con mayor detalle, qué explicación tiene la formación de las figuras. Para unos, las siluetas se formaron con el paso de los años y la erosión del viento. Otros aseguran que fueron civilizaciones prehispánicas quienes las diseñaron. Marcahuasi fue descubierta en 1923 por Julio C. Tello, aunque trabajada, con más tiempo, por Daniel Ruzo, su cabaña de trabajo aun se mantiene en la Meseta].

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